Los autos eléctricos se abren paso en detrimento de las máquinas térmicas

Protegen al medio ambiente, son sustentables, menos ruidosos, más económicos y seguros. Evidentemente, los vehículos eléctricos están revolucionando la industria automotriz con sus avances y beneficios. Sin embargo, todavía no cuentan con la inspección correspondiente en Argentina. Frente a esta situación, CVA se propuso crear un sistema de control que certifique la seguridad del usuario y la veracidad de la movilidad verde.  

A pesar de ser considerada una innovación de futuro, el surgimiento del primer transporte eléctrico data de 1834. Medio siglo después, en 1886, fue reemplazado por la invención del ingeniero Carl Benz con el primer auto motorizado a nafta que ofrecía mucha más potencia, velocidad y autonomía. Posteriormente, Rudolf Christian Karl Diesel revolucionó la industria al crear el primer motor Diesel.  Estas alternativas con sus avances constantes funcionaron a la perfección hasta principio de este siglo, donde el automóvil eléctrico regresó con urgencia para su comercialización.

¿Cuál es la necesidad de incorporar este tipo de opciones al mercado? La respuesta radica en los problemas que dan los autos de combustión interna, como la contaminación del medio ambiente a través de emisiones de gases de efecto invernadero o la utilización de recursos no renovables como el petróleo. Todo esto provoca ineficiencias en el proyecto ambiental que muchos países, incluido Argentina, empezaron a desarrollar.

Se estima que en 100 años el planeta será inhóspito gracias las consecuencias del cambio climático y en poco tiempo no habrá forma de revertirlo. Expertos de la ONU plantean que habría que disminuir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en un 45% para el año 2030. A partir de este escenario, se torna fundamental la utilización de transportes menos contaminantes, puesto que la industria automotriz es una de las que más contribuido a este contratiempo.   

En Europa y Asia tomaron cartas en el asunto y emitieron leyes y estatutos para promover la compra de vehículos eléctricos y prohibir la venta de vehículos con combustibles fósiles. Ocho países de la Unión Europea – entre los que se encuentran España, Francia y Reino Unido – han marcado 2040 como fecha límite para la comercialización de automóviles con motor de combustión. Argentina, al igual que otros países de la región, lentamente comienza a interiorizarse en la temática y a ofrecer beneficios impositivos para quienes apuesten por estos rodados.

¿En que se diferencian ambos vehículos? La diferencia principal es que el automóvil tradicional utiliza un motor que genera una reacción química llamada combustión entre un comburente, el oxígeno y el combustible (generalmente petróleo, un recurso insuficiente). Así, emite distintos tipos de gases dañinos para el medio ambiente con menos porcentaje de O2 del que absorbió de la atmosfera.

En cambio, el auto eléctrico utiliza una batería – en su mayoría de Litio – que transmite su energía a dos potenciómetros conectados al acelerador. Este se la transmite al controlador que, a su vez, se la envía al motor eléctrico para ponerlo en marcha.

A pesar de que el mercado ya cuenta con varios modelos de vehículos eléctricos e híbridos – aquellos con motor de combustión interna más uno o más motores eléctricos –  todavía es una tecnología en expansión a la que quedan muchos avances por realizarle. El precio inicial – en algunos casos mucho más alto que el acostumbrado para un vehículo de combustión – la recarga que varía entre dos y veinte horas y la dificultad de extracción del litio (un recurso aún más escaso que el petróleo) son temas solucionar. Otro punto importante para que pueda funcionar correctamente es la preparación de su ecosistema.

Los puntos de recarga deberían estar distribuidos en distintos lugares del país para asegurar que el usuario no quede varado al recorrer distancias largas. Por otro lado, la mayor preocupación reside en la seguridad del conductor. Los avances y desarrollos de este rodado han registrado casos de baterías que han explotado, autos incendiados y estaciones de recargas insuficientes. Para prevenir estas situaciones y seguir apostando a la seguridad vial, CVA se compromete a desarrollar equipos aptos para la inspección de este tipo de vehículos que aseguren su bienestar.

Por el momento, la verificación técnica vehicular (VTV) trabaja con autos a base de hidrocarburos. Aunque se torna imprescindible que en los próximos años pueda establecerse un punto de control para esta tecnología. La fecha límite debería ser en 2022, puesto que la revisión técnica se hace para autos de más de tres años de antigüedad y los vehículos eléctricos empezaron a importarse en septiembre de 2019.  

La suspensión y los faros son puntos en común para ambas tecnologías, por lo que ya hay maquinarias preparada para esos controles. El analizador de gases y el banco de potencia también podría aplicársele. Sin embargo, todavía deben idearse soluciones para cables mal aislados o baterías que derramen, entre otros inconvenientes que pudieran surgir. Porque el cuidado del medio ambiente es fundamental, pero no puede avanzarse en ese camino descuidando la seguridad vial e ignorando los controles correspondientes.

*Investigación de Valentina Delutis

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